Luz de otros días

En un futuro muy cercano una empresa comercializa una tecnología con la que cualquier persona puede ver lo que hace otra desde cualquier sitio, en cualquier situación. Las esquinas y las paredes ya no son barreras, todo momento de la existencia por muy privado o íntimo que sea queda expuesto a los demás.

Hace poco me regalaron este libro. Co-escrito por Stephen Baxter y Arthur C. Clarke ha resultado ser una lectura más que agradable. Tal como se intuye en la sinopsis que he incluido, la novela aborda las consecuencias de un mundo sin privacidad donde los ojos pueden recorrer el mundo sin barreras.Pero debemos recordar que hablamos de un libro de ciencia ficción. La ciencia moderna y la especulación se mezclan en una historia plagada de tecnologías imposibles, descubrimientos impactantes y nuevas perspectivas de dispersas ramas como la historia, la sociología o incluso la criminología. ¿Qué nos depara el futuro? Según los autores, un mundo en el que la información desgarra el tejido de la realidad para internarse en dimensiones inalcanzables, en el que los puntos distantes son conectados. Un mundo en el que todo se une por canales fuera del espaciotiempo.

Prefiero ser confuso para no desvelar la trama. En cualquier caso os recomiendo encarecidamente la lectura de esta corta pero interesante novela que gustará tanto a los científicos con su imaginativa y extensamente descriptiva fantasía como a los sociólogos con sus rompedores paradigmas de conducta en una sociedad regida por reglas nuevas e impredecibles.

Os dejo aquí un resumen más detallado de la obra (en inglés), por si os apetece leer más acerca de la trama antes (o en lugar) de leerla.

¡Comentad Malditos!

A ver. Alguno tiene que haber caído en la trampa. Esa URL en el nick... tan tentadora. Aunque sea uno... ¿no?

Pues si es el caso, ¡comentad malditos!. Porque si no me siento solo y me aburro. Insultadme o algo, pero al menos tendré algo que replicar.

¡Cómo me aburro! Bueno, en realidad más que aburrirme, espero.

Me consumo

Señores, me consumo sobremanera. Y no porque esté estudiando mucho. La culpa la tiene más bien mi posesivo hobby: la informática. Llevo tres días trabajado a ratos en un proyecto: convertir un viejo ordenador en una SNES. Una vez analizado cómo conectar los mandos y esas cosas me he dispuesto a lo que en principio parecía ser fácil: instalar un emulador. Se trata de un sistema muy básico (Pentium 100MHz, 30Mb de RAM, 420Mb de disco y una disquetera).

En un principio instalé Debian, pero ocupaba el 99% del disco en su forma más básica y era imposible instalar todas las dependencias necesarias para ejecutar el emulador. También probé ms-dos 6.2. Va perfecto, pero el rendimiento del emulador es muy malo al activar el sonido.

Finalmente me he decantado por crear mi propia distribución de Linux a medida, esto es, descargar paquetes y compilarlos. Nunca pensé que me costaría tanto. Simpre falla algo. O kernel no está bien configurado, o el init no se ejecuta, o las herramientas están compiladas con un glibc el cual ha sido compilado con los headers de un kernel que no son los que he compilado para ejecutar en pc final, o algun puñetero y recóndito binario se ha compilado dinámicamente y no se ejecuta solo, etcétera. El caso es que no he conseguido que el puñetero trasto se inicie ni una sola vez. Todo son kernel panics.

Ale, ya me he desahogado. Voy a dormir que mañana tengo que levantarme relativamente temprano y son las cuatro. Qué asco de informática. Eso sí, mañana (o cuando me de tiempo) pienso montar una toolchain i586 como dios manda con su kernel bien escojido y su glibc personalizado y hasta que arranque no pararé. Aunque sea en qemu...

Me aburro.

Globalia trekking milkshake

Buff, qué semana. He pasado un resfriado de estos que te entran repentinamente y te dejan hecho un trapo en dos días. Lo bueno es que pasados esos dos días, estoy tan fresco como antes. Curioso.

Durante el resfriado he hecho más bien poco. Estar en la cama, estar en el sofá. Dormir básicamente, además de escupir mocos y tomarme frenadoles, termalgines, aspirinas, etcétera. Mejor que estudiar, eso seguro. Pero ya se me ha acabado el cuento así que tendré que ponerme a la faena.

Por cierto, lo de Ubuntu en el macbook ha quedado en nada. No sé si es una impresión mía, pero la batería se funde rapidísimo. Además, se calienta mucho, no me convence. Como siempre ocurre, el mejor sistema operativo para un portátil es el que viene de fábrica. Supongo que si me comprase uno ahora mismo será el precioso y perfecto Dell XPS M1330, el portátil que tal vez debí comprarme en lugar del macbook. El problema es que por entonces no estaba muy clara su compatibilidad total con Linux, pero ahora que te lo venden directamente con Ubuntu ya no hay excusa.

Hmmm a ver, qué más... creo que no me dejo nada. El título del post es lo último que he buscado en Google desde Firefox, no hagáis caso. No se me ocurría otra cosa que poner. ¡Ah sí! Hoy final de 100 metros lisos masculino, a las 16.30 en la 2. Y a y cuarto, el basket. Hasta luegooo.

PS: Si alguien tiene idea de cómo virtualizar la partición de BootCamp desde Mac OS X sin que en esta esté instalado Windows, ¡que me comente! No he encontrado el modo de hacerlo ni con Parallels ni con VMWare Fusion.

Ubuntu en el Macbook

Al final no he hecho hoy, no podía esperar hasta mañana. Es un poco tarde pero ya tengo Ubuntu funcionando relativamente bien en el portátil. Todo muy sencillito, sólo algún problemilla con el modo en que Mac OS X hace el arranque y esas cosas.

Ahora instalaré algunos programas, personalizaré un poco el sistema y luego a dormir que son las tantas.

¿Seis megas?

Estaba yo aburrido pensando en algo que hacer (y pensado en que debería dormir para mañana ponerme a estudiar) cuando se me ha ocurrido instalar Linux en el macbook. Como no quiero complicarme la vida con la suspensión, el wifi, etcétera he decidido instalar Ubuntu, que va como el culo en general pero está diseñado para que pueda instalarlo cualquiera.

El caso es que me disponía a esperar la lenta descarga a trescientos quilobits por segundo cuando me he encontrado la siguiente y maravillosa imagen:

¡Nada más y nada menos que seis megabits por segundo de conexión! No se si estarán haciendo pruebas o será que me han duplicado la línea sin que yo me entere. En cualquier caso, ¡bienvenido sea!

Bueno, sigo con lo mio. Luego (esto es, mañana) comentaré que tal la aventura de instalar Linux en mi perqueñín (el mac).

Día de playa

Bueno, hoy ha sido un día distinto. He quedado con amigos que ya hacía tiempo que no veía y me ha encantado. Una de las cosas que más odio de mi mismo es que me cuesta mucho hacer algo que no sea la rutina. Si no fuese porque lo he convertido efectivamente en un rutina, ni siquiera saldría de casa en la semana para cenar o ir al cine.

Y lo cierto es que con más bien poca cosa me divierto. Un rato en la playa, una comida sencilla y un poco de deporte y el día es perfecto. Pero en lugar de hacer esto me paso los días en casa, aburrido, sabiendo que la puerta está ahí, que al otro lado del teléfono hay gente. Sin descolgar. Delante del ordenador.

El caso es que esto de algún modo me ha hecho reflexionar. Tal vez sea un poco tarde para los propósitos de año nuevo, pero creo que hacer el esfuerzo de salir de la rutina alguna que otra vez es algo genial, y me propongo hacerlo a partir de ahora. O al menos trataré de no lamentarme de cuánto me aburro y hacer algo al respecto.

En otro orden de cosas, también me he dado cuenta (aún más) de que ya va siendo hora de plantearse en serio los estudios. Serán muy aburridos (lo son, al menos lo que yo estudio) pero aún es peor llevarlos a medias y mal. Hacer el gigantesco sacrificio de estudiar y llevar al día las materias te permite después llevar un verano relajado, cosa que yo deseo. Porque aún no he estudiado pero la culpabilidad por no empezar me ronda constantemente.

Lo dejo estar ya, que tengo para llenar un libro. Mañana más, y mejor. O no. A saber cómo me levanto. ¡Adiós lectores inexistentes!

¡Qué calor!

Una de las peores cosas de viajar es adaptarse al clima del lugar. La semana pasada, en la costa gallega se me hacía raro tener que ponerme un suéter encima para no helarme. Ahora en la costa valenciana estoy en el jardín de mi casa a la una de la madrugada y sudo como un loco. Asqueroso.

Bueno, a lo que iba. En menos de ocho horas tendré que estar levantado (muy poco para mi estándar veraniego), no tengo sueño y por eso me ha parecido interesante abrir este blog. Los que me conocéis sabréis que he tonteado mucho con el tema de los blogs. Tras la larga etapa con adVerecundiam he probado distintos modelos como Twitter o Tumblr, he abierto nuevos blogs que han muerto rápidamente (este mismo Prealfa o divergencia.es), etcétera.

Al final ya sea por pereza, por exigirme demasiado rigor o por cuestiones técnicas (nunca me decido a contratar un hosting en condiciones) todos han acabado muertos. adVerecundiam pasa ahora por un accidentado renacer en el que sólo escribo yo. Y esto me motiva tan poco para un blog en teoría colaborativo que ya no me dan ganas de seguir. Además adVerecundiam parece tener una especie de imagen de empresa o algo así que me impide escribir como me da la gana. Psicologías mías.

Entonces, ¿es esto otro blog fallido? Pues sí, lo es por definicion. La diferencia es que este blog está alojado en Blogger por lo que no me preocupo nada por su mantenimiento. Así que continuará aquí escriba o no, y eso me permitirá efectivamente escribir cuando y como me de la gana. Igual acabo con un post diario, o pasan meses sin que se pueda ver novedad.

En cualquier caso no creo que nadie lea esta página, y menos este primer post. Así que con esto bastará por ahora. Un 16% de batería me indica que es hora de dormir.